EL ARTE DE LA PAZ

domingo 27 de diciembre de 2009
Morihei Ueshiba (1883-1969) fue uno de los más grandes maestros de artes marciales de la historia. Fue el fundador del Aikido que puede ser traducido como el arte de la paz. Adjuntamos aquí algunas de sus enseñanzas seleccionadas.

El Arte de la Paz comienza contigo.

Trabaja sobre ti mismo y con la tarea que te ha sido asignada en el Arte de la Paz.

Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir.

Estás aquí con el solo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el Arte a todo lo que encuentres.

El Arte de la Paz está basado en cuatro grandes virtudes: valor, sabiduría, amor y amistad, simbolizadas por el Fuego, el Cielo, la Tierra y el Agua.

No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz. El cielo está exactamente allí donde te hallas y ese es el lugar para entrenarse.

Todas las cosas, materiales y espirituales, surgen de una misma fuente y están relacionadas como si formaran una familia. El pasado, el presente y el futuro están contenidos en la fuerza de la vida.

El Universo emergió y se desarrollo desde una fuente única, y nosotros evolucionamos a través del proceso óptimo de unificación y armonización.

El Arte de la Paz es la medicina para un mundo enfermo.

En el mundo existen el mal y el desorden porque la gente ha olvidado que todas las cosas emanan de una sola fuente. Regresa a esa fuente y deja atrás todo pensamiento auto centrado, todo deseo mezquino y toda ira. Aquellos que son poseídos por la nada poseen todo.

Si no te has unido a la verdadera vacuidad, nunca comprenderás el Arte de la Paz.

Ocho fuerzas sostienen la Creación: movimiento y quietud, solidificación y fluidez, extensión y contracción, unificación y división.

La vida es crecimiento. Si detenemos el crecimiento, técnica y espiritualmente, somos tan útiles como cadáveres.

El Arte de la Paz es la celebración del enlace del cielo, la tierra y la humanidad. Es todo lo verdadero, lo bueno y lo bello.

Contempla las obras de este mundo, escucha las palabras del sabio y toma todo lo que es bueno como propio. Con esto como base, abre tu propia puerta a la verdad. No desprecies la verdad que está justo ante ti.

Observa como fluye el agua en el arroyo de un valle, suave y libremente entre las rocas.

Aprende también de los libros sagrados y de la gente sabia. Cada cosa — incluyendo ríos y montañas, plantas y árboles — debería ser tu maestro.

No dejes de aprender de la voz pura del arroyo de montaña que fluye eternamente salpicando las rocas.

La paz se origina con el fluir de las cosas, su corazón es como el movimiento del viento y de las olas. artepaz2

Si estás separado siquiera un poco de la esencia divina, estás lejos del sendero.

Tu corazón está lleno de semillas fértiles esperando brotar. Del mismo modo que una flor de loto surge del lodo para florecer en todo su esplendor, la interacción de la respiración cósmica hace florecer el espíritu para que de fruto en este mundo.

Estudia las enseñanzas del pino, del bambú y del pimpollo del ciruelo. El pino está siempre verde, firmemente enraizado y es venerable. El bambú es fuerte, resistente e inquebrantable. El pimpollo del ciruelo es vigoroso, perfumado y elegante.

Mantén siempre tu mente tan luminosa y clara como el vasto cielo, el gran océano y el pico más alto: vacía de todo pensamiento.

Mantén siempre tu cuerpo lleno de luz y calor. Llénate a ti mismo con el poder de la sabiduría y la iluminación.

El Arte de la Paz no es fácil. Es una lucha hasta el fin, la matanza de los malos deseos y de la falsedad interior. En algunas ocasiones, la voz de la paz resuena como un trueno, sacudiendo a los seres humanos y sacándolos de su letargo.

Para practicar adecuadamente el Arte de la Paz debes: calmar el espíritu y retornar a la fuente. Eliminar toda malicia, egoísmo y deseo para limpiar el cuerpo y el espíritu.

Sentir eterna gratitud por los dones recibidos del Universo, de tu familia, de la Madre Naturaleza y de tus semejantes.

La única cura para el materialismo es la limpieza de los 6 sentidos (ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente).

Si los sentidos están obstruidos, la percepción se enturbia. Cuanto más turbia la percepción, más se contaminan los sentidos. Esto crea desorden en el mundo y ese es el mal más grande.

Refina tu corazón, libera los 6 sentidos y déjalos funcionar sin obstrucciones, y tu cuerpo y alma enteros brillarán.

Desde tiempos antiguos, el valor y el conocimiento han sido los dos pilares del Sendero: a través de la virtud del entrenamiento, ilumina tu cuerpo y tu espíritu.

El camino del guerrero se basa en la humanidad, el amor y la sinceridad; el corazón del valor marcial es verdadera valentía, sabiduría, amor y amistad.

Acentuar los aspectos corporales de la calidad del guerrero es inútil, porque el poder del cuerpo siempre es limitado.

El verdadero guerrero siempre cuenta con tres armas: la radiante espada de la pacificación; el espejo de la valentía, la amistad y la sabiduría; y la piedra preciosa de la iluminación.

Herir a un oponente es herirte a ti mismo. El Arte de la Paz es controlar la agresión sin producir daños.

Una buena postura refleja la actitud correcta de la mente.

La clave de la técnica es mantener manos, pies y caderas derechas y centradas. Si estás centrado, puedes moverte con libertad. El centro de tu cuerpo es el vientre; si tu mente también está allí, tienes la victoria asegurada en toda acción.

Muévete como un haz de luz; vuela como el rayo, golpea como el trueno, gira en círculos alrededor de un centro firme.

Las técnicas emplean cuatro cualidades que reflejan la naturaleza de nuestro mundo.

Según las circunstancias debes ser duro como el diamante, flexible como el sauce, de suave fluir como el agua, o tan vacío como el espacio.

Si tu oponente te ataca con fuego, responde con agua, hazte totalmente móvil y de libre fluir.

El agua, por su naturaleza, nunca choca con nada ni se quiebra. Por el contrario, absorbe todo ataque y queda indemne.

Cada día de la vida humana contiene ira y alegrías, dolor y placer, luz y oscuridad, crecimiento y decadencia. Cada momento está marcado con el gran propósito de la naturaleza, no trates de oponerte o negar el orden cósmico de las cosas.

La vida misma es siempre una prueba. Al adiestrarte debes ponerte a prueba y refinarte para poder afrontar los grandes desafíos de la vida.

Trasciende los límites de la vida y la muerte, y entonces serás capaz de enfrentar con calma y seguridad cualquier crisis que se te presente.

Agradece siempre, incluso las derrotas, las penurias y a las personas malas. Aprender a moverse con tales obstáculos es una parte esencial del entrenamiento en el Arte de la Paz.

El fracaso es la clave del éxito. Cada error nos enseña algo.

Tu espíritu es el verdadero escudo.

El Arte de la Paz es una forma de plegaria que genera luz y calor.

Olvida tu pequeño ser, libérate del apego a todo objeto, y emanarás luz y calor.

La luz es sabiduría; el calor es compasión.

O Sensei Morihei Ueshiba

DESAPEGARSE DE LOS APEGOS POR NEALE DONALD WALSCH

viernes 11 de diciembre de 2009
A menudo he declarado que “Todo sufrimiento es el resultado del apego. Todo apego es el resultado de una idea equivocada de quién y qué somos y de por qué estamos aquí en la tierra”.

Y a menudo continúo diciendo: “No es fácil mantenerse alejado de los apegos.” Y no lo es… a menos que lo sea.

Lo que lo hace fácil para nosotros desapegarnos de personas, lugares y eventos que llenan nuestras vidas es una profunda conciencia de Quiénes Somos y cuál es nuestro propósito al vivir esta vida. Conversaciones con Dios ha dejado esto claro para mí. En términos muy claros se hizo evidente para mí que yo no soy mi cuerpo. Mi cuerpo no es algo que yo soy, es algo que yo tengo.
Quiero decirles que estoy muy apegado a mi cuerpo, y que no es fácil para mí entender que yo soy algo más que eso. Esta idea de que yo existo – el “yo” de “mí” que “yo soy” – completamente aparte y separado del cuerpo es una noción que se siente completamente ajena a mi experiencia… excepto cuando no lo es. He tenido momentos en mi vida cuando ha sido muy claro para mí que mi cuerpo no es más que una herramienta que yo uso en la creación de mi experiencia en-el-momento. Sin embargo, estos momentos han sido la excepción y no la regla. En la mayoría de los momentos de mi vida he andado por ahí pensando que el cuerpo que tengo es el “yo” que soy Yo.

Cuando estoy residiendo en un lugar de suficiente sabiduría para entender que esto no es verdad, otras personas que viven conmigo y cerca de mí me dicen que he pasado a un estado alterado de conciencia. Esto es exactamente lo que tenemos que hacer si queremos pasar a un lugar en donde estamos menos apegados a las cosas que son exteriores al Yo. Debemos pasar a un estado alterado de conciencia. Debemos ir a un lugar de mayor conciencia. Debemos elevarnos y expandir nuestra experiencia de quienes somos.

Cuando yo sé lo que realmente soy y cuando entiendo profundamente lo que estoy haciendo aquí, me siento más y más desapegado de las personas, lugares y acontecimientos de mi vida física cotidiana. La vida que existe fuera de mi Yo Interior es magnética. Tira y me atrae hacia ella. Me aspira y me absorbe hacia ella. Pronto, me pierdo en el laberinto y no puedo encontrar la salida.

Hasta que puedo.

Lo que me hace ver lo que es verdad y salir del laberinto es la elevación de mi observación. Yo, literalmente, me elevo por encima del paisaje de mi momento presente, mirando hacia abajo desde un lugar lejano y distante, viéndome a mí mismo en él, pero no de él. “Estar en el mundo, pero no ser del mundo” es la meta de todo buscador espiritual. Es el lugar donde reside toda maestría espiritual.

Voy a utilizar cualquier dispositivo a mi disposición, cualquier herramienta a mi alcance, para lograr esta elevación de la observación. Voy a leer. Voy a escribir. Voy a hablar. Voy a escuchar. Voy a caminar a través del momento. Voy a permanecer sentado en él. Voy a rezar, voy a meditar, cavilar; voy a cantar, voy a bailar, voy a reír, voy a llorar; voy a hacer todo lo posible para enviarme a mí mismo a un nuevo lugar, un lugar donde puedo estar libre del miedo que ser humano ha impuesto sobre mí.

Ahora, aquí está el tema…

Me gustan mis apegos. Así que tengo que encontrar una manera de ser selectivo sobre las cosas de las cuales desapegarme. Por lo menos al inicio. Por lo menos al principio. Creo que si intento desapegarme de todo de una sola vez me pondré en un lugar muy malo. Pues ya me distanciaría yo mismo del corazón de quien soy, o me derrumbaría de dolor por todo lo que se sentiría como si lo hubiera “perdido”.

Así que tengo que hacer una lista de todas las cosas a las que estoy apegado – y ésa va a ser una lista muy larga, en verdad. Y tengo que decidir de qué quiero desapegarme primero. Para ser honesto, creo que ya lo he decidido. Creo que quiero desapegarme, en primer lugar, de todos mis dramas, todas mis “historias”, todos mis falsos pensamientos sobre la vida y cómo es, y sobre todo, de toda mi necesidad de permanecer oculto – y de utilizar cuentos y mentiras como una forma de hacerlo.

Dicho de otra manera, creo que tengo que ser totalmente transparente. Se trata de completa visibilidad. Se trata de vivir en integridad. De lo que tengo que desapegarme es de mi “historia” fabricada acerca de quién soy y qué quiero, luego empezar a vivir la vida desde un lugar de absoluta autenticidad. Lo que estoy descubriendo es que he estado increíblemente apegado a mi “idea” acerca de mí mismo, y todo lo que vaya en contra de esa idea o la contradiga de alguna manera, me apresuro a ocultar o encubrir con una “pequeña mentira blanca”.

Porque no sólo debo desapegarme de la idea que tengo de mí mismo, sino también de la idea que ustedes tienen de mí. Dije que éste era el principio del desapego, pero a mí me parece, mientras me oigo pensar en esto, que en realidad es lo último en desapego. Así que, tal vez, en este sentido, el principio es el fin y el fin es el principio. Y, como con todo lo demás en la vida, el proceso entero es un círculo.

En cualquier caso, ahí es donde tengo que comenzar mi proceso de desapego. Tengo que desapegarme de mis dramas, desapegarme de mis historias, y lo más importante de todo, desapegarme de mi Yo Fabricado… de manera que pueda revelar mi Yo Verdadero al “yo” que soy Yo, por fin.

LAS CRÍTICAS Y LOS JUICIOS

jueves 3 de diciembre de 2009
Si nos escuchamos cuando hablamos es probable que oigamos frases como estas:

· ¿Por que hay tantos malos conductores?

· Es que la gente es estúpida.

· Soy un perfecto imbécil.

· Lo haría si no estuviera tan gordo.

· Es la ropa más horrible que he visto en mi vida.

· Jamás podrán terminar ese trabajo.

· Es que soy un inepto.

· La gente de aquí es muy sucia.

· Mis vecinos son muy ruidosos.

· Nadie pide mi opinión.

· ¿No es increíble que ande con ese coche viejo?

· Tiene una risa repelente.

¿Suena así tu diálogo interno? ¿Tu voz interior está constantemente criticando? ¿Miras siempre el mundo con ojos críticos? ¿Te eriges en juez de todo? ¿Te pones farisaicamente como ejemplo?

Casi todos tenemos el hábito de criticar y juzgar tan arraigado que no nos resulta nada fácil deshacernos de él. Además, es el problema con el que hay que trabajar de inmediato, porque jamás llegaremos a amarnos realmente a nosotros mismos si no dejamos atrás la necesidad de agraviar a la vida.

De bebés, estábamos todos totalmente abiertos a la vida. Contemplábamos el mundo con los ojos llenos de asombro. A menos que algo nos asustara o nos hiciera daño, aceptábamos la vida tal como era. Después, al crecer, empezamos a aceptar las opiniones ajenas y a considerarlas como propias. Aprendimos a criticar.

Pregúntate:

1. ¿Cual era la pauta en tu familia?

2. ¿Que fue lo que, en cuanto a criticar, aprendiste de tu madre?

3. ¿Cuales eran las cosas que ella criticaba?

4. ¿Te criticaba a ti?

5. ¿Por que?

6. ¿Cuando se mostraba tu padre como un juez?

7. ¿Se juzgaba a si mismo?

8. ¿Como te juzgaba a ti tu padre?

9. ¿Criticarse unos a otros era una pauta familiar?

10. ¿Como y cuando se practicaba?

11. ¿Recuerdas cuando fue la primera vez que te criticaron?

12. ¿Como juzgaba tu familia a los vecinos?

13. En la escuela, ¿tuviste maestros que te brindaron apoyo y afecto?

¿O estaban siempre diciéndote cuales eran tus defectos?

14. ¿Empiezas a ver de donde puedes haber tomado ese modelo?

¿Quien fue la persona mas criticona entre las que había a tu alrededor cuando eras niño?

Quizás te hicieron creer que para crecer y cambiar es necesario que uno se critique a sí mismo. ¡Pero no estamos en absoluto de acuerdo con ese concepto!

Creo que las críticas nos encogen el espíritu. No hacen otra cosa que imponernos la creencia de que somos unos inútiles, y por cierto que no hacen aflorar lo bueno que hay en nosotros.

¿No es asombroso el tiempo que te has pasado regañándote por la misma cosa? Y ese hábito no te ha traído ningún cambio positivo, ¿verdad? Exactamente. ¡Las críticas no funcionan! Sólo consiguen que uno se sienta mal. Entonces, disponte a terminar con esa costumbre.

Para que un niño crezca y florezca, necesita amor, aceptación y elogios. A la gente se le pueden mostrar maneras «mejores» de hacer las cosas sin hacerle sentir que la forma en que las está haciendo está «mal». El niño que llevas adentro sigue aún necesitando amor y aprobación. Prueba con estas frases:

• Te quiero y sé que lo estás haciendo lo mejor que puedes.

• Tal como eres, eres perfecto.

• Cada día te vuelves más encantador.

• Estoy de acuerdo contigo.

• A ver si encontramos una manera mejor de hacer esto.

• Crecer y cambiar es divertido, y podemos hacerlo juntos.

Estas son las palabras que los niños quieren oír, porque hacen que se sientan bien. Y cuando se sienten bien, es cuando mejor lo hacen todo. Se desarrollan maravillosamente.

Si tu hijo o tu niño interior está acostumbrado a oír constantemente que «se equivoca» o que «lo está haciendo mal», tal vez necesite bastante tiempo para aceptar esas palabras nuevas y positivas. Si tomas definitiva-mente la decisión de renunciar a las críticas, y la mantienes, podrás conseguir milagros.

Concédete un mes para hablar en términos positivos con tu niño interior. Usa las afirmaciones que acabo de sugerirte y haz una lista con las propias. Lleva contigo una lista de esas afirmaciones.

Cuando te des cuenta de que te estás poniendo criticón, saca la lista y léetela dos o tres veces. Y mejor aún será si lo haces en voz alta y frente a un espejo.

¿No es asombroso el tiempo que te has pasado regañándote por la misma cosa? Y ese hábito no te ha traído ningún cambio positivo, ¿verdad? Exactamente. ¡Las críticas no funcionan! Sólo consiguen que uno se sienta mal. Entonces, disponte a terminar con esa costumbre.

Para que un niño crezca y florezca, necesita amor, aceptación y elogios. A la gente se le pueden mostrar maneras «mejores» de hacer las cosas sin hacerle sentir que la forma en que las está haciendo está «mal». El niño que llevas adentro sigue aún necesitando amor y aprobación.

Cuando te des cuenta de que te estás poniendo criticón/a, saca la lista y léetela dos o tres veces. Y mejor aún será si lo haces en voz alta y frente a un espejo.

Fuente: “Amate a ti mismo” Louise Hay.

Liberate del estres

lunes 30 de noviembre de 2009



Curso Especial:
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“El poder de elegir” – Annie Marquier

lunes 9 de noviembre de 2009
“Todo lo que se nos presenta en la vida lo atraemos con el fin de que nos ayude a evolucionar.

La conciencia ordinaria, en general, no tiene la impresión, ni el mínimo recuerdo, de haber elegido o atraído conscientemente cualquier cosa. Si fuésemos conscientes de ello, podríamos percibir el hilo de los acontecimientos de nuestras vidas, así como la coherencia perfecta con nuestro Plan de evolución.

Pero tenemos el poder de elegir y en función de esas elecciones, atraeremos las circunstancias.

Nada está decidido de antemano. Todo se decide, minuto a minuto, en función del proceso de aprendizaje.

Durante el proceso nos volvemos, cada vez mas, creadores conscientes. Nuestras vidas se construyen con el fin de realizar nuestro aprendizaje.

Lo que se presenta en nuestra vida está determinado por nuestro proceso evolutivo. En cada vida estamos en proceso de aprendizaje, de construcción, de rodaje, de refinamiento, de armonización y de integración de las diferentes partes de nuestro “vehículo”.Lo que queremos experimentar en nuestras vidas, son todas las situaciones que nos son necesarias para aprender y desarrollar cualidades a todos los niveles del ser.

La lección no vuelve a presentarse cuando ya se ha aprendido, como en la escuela…Vuelve a aparecer sólo cuando estamos dispuestos a aprenderla, como en la escuela…

Estamos en la escuela de la vida, siempre con el mismo objetivo: avanzar en conciencia, en sabidurías y en amor y aprender a conocer las grandes leyes del Universo, a fin de crear un mundo de paz, de dicha y de abundancia para todos en este planeta.

La vida (hecha de vidas sucesivas) es una gran escuela, con clases, niveles, exámenes y pruebas; ¡ e incluso con vacaciones ! En ciertas vidas se aprende con intensidad, las cosas se mueven, los acontecimientos se precipitan, estamos sometidos a pruebas continuamente. Durante otras vidas, hay más tranquilidad, descansamos, integramos.. …….

El aprendizaje es una integración cada vez mas profunda de la realidad de nuestra propia divinidad.

Lo importante es integrar la lección que la vida nos propone aquí y ahora, estar presentes en todo, y así conducirla de la manera más consciente y más armoniosa con nuestros recursos del momento. El trabajo hay que hacerlo aquí y ahora, exactamente allí donde nos encontramos, exactamente en las condiciones en las que estamos.

Estas condiciones son precisamente las que han sido elegidas por nuestra conciencia superior a fin de dar el máximo de oportunidades de evolución.

Todo trabajo de evolución, incluso el trabajo de cambio de contexto de pensamientos, puede percibirse como el viaje de la conciencia a través de diferentes dimensiones. Pero este viaje tiene una meta…acelerar el proceso y acercarnos cada vez mas a la paz, a la luz y a la libertad.

Ese es el juego que hemos elegido jugar”.

“¿Es posible considerarnos víctimas si nos volvemos conscientes de que siempre hemos sido creadores de nuestro viaje?”

fuente:http://www.pensamientoconsciente.com

Sobre el sentido de la vida: La Fuerza interior por Adama

lunes 26 de octubre de 2009
El ser humano, desde antiguo, siente la necesidad de ser amado. Pero el Amor es algo muy diferente a lo que el hombre se imagina e idealiza. El amor que muchos de ustedes buscan de manos de otra persona es una amor ficticio, una más de las falacias con las que se dejan engañar en su realidad terrenal.


El verdadero Amor parte de uno mismo. Primero, hacia sí mismo, y luego, hacia los demás. No tiene sentido afirmar que se está de acuerdo con esta afirmación y luego dejarla caer en el olvido. El amor a uno mismo debe ponerse en práctica. ¿Cómo?, me preguntarán ustedes, y yo les respondo: desde el principio.


Comiencen por aquello que les resulte más fácil. Den pequeños pasos si lo consideran necesario, pero avancen. Avancen por el camino del amor y del perdón a sí mismos. Sientan en sus corazones la magia de ser Uno con el universo, de ser importantes para El Todo, y siéntanse importantes para ustedes mismos. SIÉNTANSE IMPORTANTES PARA USTEDES MISMOS. Y tómense esta certeza como un regalo, un auténtico regalo que les ayudará a sanar cualquier herida. Las heridas que sana el amor hacia uno mismo nunca vuelven a abrirse.


Ámense pues, permítanse, libérense de aquello que les oprime. Aquello que les oprime suele partir, en muchas ocasiones, de ustedes mismos. Identifiquen la fuente de sus temores. Dense cuenta de que allá donde encuentran temor hay una resistencia a ser amados. No se resistan a ser amados en todos los momentos de su vida. No se resistan a la energía que los unifica y los conecta con el universo. Siéntanse amados. SIÉNTANSE AMADOS.


Cuando se aman a sí mismos todo fluye. Cuando son capaces de recibir su propio amor, las piezas del puzzle que compone su vida comienzan a ordenarse.


Siéntanse capaces de recibir amor. No hay nada más importante que recibir. No hay nada más gratificante. Todo lo demás es postergable. Amarse a uno mismo no es postergable.


¿Por qué es tan importante?, me preguntarán, y yo les contesto: porque, sin amor a uno mismo, no hay nada. Ninguna base sólida puede construirse en ausencia del amor a uno mismo.


Si ustedes no se aman a sí mismos, ¿cómo van a entregar amor a otros?, ¿qué les entregarían? Yo les respondo: les entregarían exactamente aquello que ustedes mismos no consideran importante; aquello que ustedes no son capaces de amar. ¿Se dan cuenta de la distorsión?


Sólo puede amar a otro realmente aquel que puede amarse a sí mismo por completo y sin reservas. Se ama a sí mismo y se comparte, porque se considera valioso e importante. Y porque considera al otro igualmente valioso e importante.


La fuerza interior llega hasta sus corazones en el momento en que ustedes son capaces de alcanzar este amor hacia su propia persona. En el momento en que sus prioridades se convierten en lo más importante. Cuando reconocen la voz que parte del fondo de sus corazones y deciden hacer caso a su llamada.


No actúen más llevados por impulsos mecánicos ni autoimpuestos. No se impongan nada. SIENTAN. Sientan en el fondo de sus corazones qué es lo que necesita y desea realmente su alma, qué pide su ser. Y háganle caso. Háganle caso.


No antepongan las necesidades de nadie a las suyas propias. No cometan ese tremendo acto de desamor a ustedes mismos.


El amor a sí mismos es la clave de su aprendizaje, el que les permitirá conocerse y darse a conocer a otros.


No menosprecien el valor de su propio mensaje. Recuperen sus voces. Confíen en ustedes mismos como seres de puro amor, de esencia divina, como ángeles. Siéntanse parte del todo, Uno con el universo. Siéntanse merecedores, importantes por el mero hecho de ser, de existir. Siéntanse unidos a la Fuente y, como tal, siéntanse puro Amor encarnado.


Únicamente a partir de esta base puede desarrollarse el verdadero crecimiento hacia el que el ser humano se dirige. El ser humano camina de vuelta hacia sí mismo. Y yo les digo: camina de vuelta hacia la confianza en su propia valía.


Quédense con esta idea: si el Amor es el pegamento que todo lo une, ¿cómo van ustedes a caminar unidos sin sentir primero ese Amor hacia sí mismos?



Canalizado por Alicia Sánchez Montalbán,

alicia@agartam.com

LA ANALOGÍA DEL CARRUAJE

sábado 24 de octubre de 2009
Esta es “La analogía del carruaje” extraída de las tradiciones orientales, un precioso símil que es bueno siempre tener presente…

Podríamos comparar al ser humano por un conjunto formado por un carruaje, un caballo que tira de él, un cochero que lo dirige, un dueño sentado detrás del cochero y el camino por el que avanza el conjunto.

El carruaje representaría el cuerpo físico el cual deberá estar en buen estado para realizar el viaje con comodidad, es decir, sano.

También necesitamos un buen caballo, un sistema emocional fuerte. El caballo es fundamental para que se mueva el carruaje, tan importante será que no se desboque como permitirle andar con cierta libertad. En este sentido, necesitamos la buena dirección y maestría del cochero para no acabar en la cuneta o paralizados.

El cuerpo mental representado en el cochero sería el encargado de dirigir con sabiduría la energía del caballo, nuestras emociones.

Pero el único que conoce el camino, la realidad de cada instante, que sabe donde quiere ir, es el dueño, sentado dentro del carruaje. Por ello, es importante que el cochero (el pensamiento) siga las instrucciones del amo (el Ser o el Alma) fielmente, si no es probable que se pierda en el camino y que deba dar más vueltas hasta alcanzar la meta.

fuente: www.pensamientoconsciente.com